Deja de corregir ChatGPT a mano. Survey Coder aplica tu codebook existente con un 95%+ de precisión, entiende el español de España (y de LATAM si haces tracking regional), y tú validas antes de que se codifique una sola respuesta.
No es que el modelo sea malo. Es que la codificación de encuestas no es un problema de generación de texto — es un problema metodológico, regional y de control humano.
Le pides ayuda con 100 respuestas y obtienes 12 categorías. Vuelves al día siguiente con otras 100 y aparecen otras 14 categorías con nombres distintos para los mismos temas. Sin un codebook estable, no hay análisis comparable ola tras ola.
Corriges una asignación equivocada hoy. Mañana el modelo vuelve a cometer exactamente el mismo error en otra respuesta similar. Los LLMs genéricos no aprenden de tus correcciones — cada conversación arranca de cero.
Codifica respuestas vacías, basura ("aaaa", "no sé"), respuestas de bots y comentarios fuera de tema con la misma seriedad que un verbatim real. Eso contamina tus frecuencias antes incluso de analizarlas.
El cliente pregunta: "¿por qué este verbatim acabó en la categoría X?" En un LLM genérico no hay forma de responder con certeza ni reproducir el resultado. En investigación de mercado eso es inaceptable.
El español de España no es el de México, Colombia o Argentina — y los LLMs entrenados sobre internet global tropiezan con la jerga local y los matices culturales. Si haces tracking paneuropeo o LATAM, esa inconsistencia se nota. Y con respuestas de Madrid no codifica igual que con respuestas de Bogotá.
Tu instituto ya tiene un codebook heredado de años de tracking. ChatGPT no lo aplica — te genera uno nuevo cada vez. Toda tu inversión metodológica histórica queda inutilizable y pierdes comparabilidad con oleadas anteriores.
Cada agente está diseñado para una etapa específica del proceso — con prompts, modelos y validaciones distintas. Esa es la diferencia.
Pre-escaneo automático que detecta bots, respuestas duplicadas, basura, comentarios fuera de tema y respuestas vacías. Tu codebook se construye sobre datos limpios, no contaminados.
Tu rol: Decides qué excluir y qué dejar pasar antes de codificar.
Sube tu codebook heredado y la IA lo aplica tal cual — sin reinventar categorías. Si todavía no tienes uno, la IA propone categorías mutuamente excluyentes con definiciones y ejemplos para que tú las revises.
Tu rol: Editas, fusionas, divides y apruebas el codebook antes de codificar. Tu taxonomía existente no se reinventa.
Aplica el codebook aprobado a cada respuesta de forma consistente. Mismo input → mismo output. Multi-coding cuando una respuesta tiene varios temas. Confidence score por código.
Tu rol: Cada asignación con confidence score: ves dónde el sistema dudó y revisas solo eso.
Detecta códigos que se solapan, sugerencias de fusión y respuestas dudosas. Y la memoria del estudio: cada corrección que haces se aplica automáticamente en oleadas futuras.
Tu rol: Aceptas o rechazas cada sugerencia. Tu corrección se aprende y se aplica en futuras oleadas.
Survey Coder Pro está construido sobre una decisión metodológica clara: el analista mantiene la última palabra en cada decisión que importa. La IA hace el trabajo repetitivo — tú haces el juicio profesional.
La IA propone categorías. Tú editas, fusionas, divides y validas antes de que se aplique a una sola respuesta.
Cada asignación viene con confidence score. Revisas solo las dudosas, no las miles que el sistema codificó con confianza.
Cada corrección manual se guarda y se aplica automáticamente en oleadas futuras del mismo estudio. Tu criterio se vuelve memoria del proyecto.
¿Por qué importa? Porque cuando tu cliente pregunta "¿cómo habéis llegado a esta categoría?" — puedes responder con audit trail completo: qué codebook se usó, qué versión, qué correcciones se aplicaron, y por qué.
Eso es lo que hace defendible un análisis ante un cliente exigente.
Ambos usan LLMs por debajo. La diferencia está en todo lo demás.
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